domingo, 4 de julio de 2021

Red Moon Capítulo 1

 


Capítulo 1


Se encontraba en un estado de semiinconsciencia, le zumbaban los oídos y tenía el cuerpo débil, apenas podía sentir las rasgadas ropas y la humedad en su piel. Mientras intentaba ponerse en pie pudo vislumbrar un par de cuerpos que  se le acercaban, le sujetaron por ambos brazos para levantarlo del suelo y lo encaminaron hacia una parpadeante luz roja que terminó por cegarle completamente antes de sentirse desfallecer.



Despertó con una sensación parecida a la resaca, se incorporó como pudo, se restregó los ojos y observó el lugar con sorpresa; no estaba en un hospital. La habitación le parecía un tanto familiar, así que miró en derredor, el lecho en que se encontraba era sumamente suave, cubierto por sábanas de seda de un color perlado, el suelo estaba alfombrado en su totalidad, la decoración era sencilla pero de muy buen gusto, sólo había un par de muebles apenas eran perceptibles debido a las enormes máquinas colocadas a ambos lados de la cama que acaparaban toda la atención, sin embargo todo armonizaba a la perfección. El lugar era cálido y confortable, seguro se hallaba en casa de sus padres. Permaneció sentado algunos minutos en lo que tomaba control de su entumecido cuerpo, inhaló profundamente y salió de la cama arrancándose todo aquello que no pertenecía a su cuerpo, sorprendiéndose del poco dolor que sintió al desprenderse de las máquinas pues en el pasado siempre había necesitado ayuda. Dió un par de pasos hacia la puerta y esta se abrió ante él, era su amigo Nakamaru quien la accionó, iba cargado con bolsas de lo que parecía ser comida chatarra y un ramo de flores, detrás se encontraban Tanaka y Taguchi; los tres se detuvieron en seco al mirarle despierto y en pie. Nakamaru dejó caer las cosas en su asombro y Tanaka no dudó un instante en abrazarle con fuerza, dando saltitos de alegría a pesar de la desnudez  de Ueda y aparente debilidad. Taguchi sonrió ampliamente  diciendo "le avisaré a los demás", y salió corriendo.


—Me alegra tanto que al fin hayas despertado—dijo Nakamaru antes de unirse al abrazo—. Estábamos tan preocupados.

—No es para tanto—dijo intentando librarse de ellos.

—¿Cómo que no es para tanto? Creímos que morirías—dijo Tanaka con los ojos brillantes.

—¿Morirme? ¿Por qué?—preguntó desembarazándose de ellos.

—Pues… tenías un aspecto de, ya sabes…

—Cállate ,Koki, no lo abrumes—le interrumpió Nakamaru dándole un golpe en el brazo.

—Ya le avisé a tu familia—dijo Taguchi entrando por la puerta con la respiración agitada por la carrera—. Akanishi viene en camino y Kame vendrá en cuanto salga del trabajo.


Hubo un silencio y añadió—¿Por qué estás desnudo?

—Cierto, ¿por qué lo estás?—preguntó Nakamaru que no parecía haberlo notado.

—¿Qué fue lo que pasó?—preguntó Ueda ignorando sus comentarios—. No comprendo nada.


Nakamaru miró amenazante a Tanaka, pero fue Taguchi quien no se pudo contener y comenzó hablar desesperadamente entre lágrimas: 

—No sabemos, de hecho nadie lo sabe, te perdiste durante varios días, dicen que te encontraron tirado en un bosque,—chilló hablando cada vez más rápido—que te había atacado un animal o algún psicópata, tenías huesos rotos, heridas por todas partes, la cara desfigurada, hace días que no despetabas—. Se detuvo para tomar aire y entre sollozos se enjugó las lágrimas con el dorso de la mano y sujetándolo por los hombros agregó—. Creí que morirías, oh, estábamos tan preocupados—dijo hundiéndose en el llanto.


—Sí, fue horrible—dijo Tanaka uniendosele a Taguchi.

—Muy horrible—Nakamaru tampoco logró contenerse y entre los tres lloraban abrazándolo.


Así pasaron sólo un par de minutos, un par de minutos que a Ueda le parecieron eternos hasta que una voz bien conocida los interrumpió, provocándole un vuelco al corazón y erizándole los pelos de la nuca.


—¿Qué hacen, maricas?—dijo Akanishi con un dejo de asco ante tal escena.

—¡Oye, no nos digas maricas!—reclamó Tanaka hinchando su orgullo volviéndose bruscamente hacia el chico en la entrada de la habitación.

—¿Por qué no? Lucen cómo unos.

—¡Claro que no!—dijeron  Nakamaru y Taguchi al unísono colocándose detrás de Tanaka, y Nakamaru agregó enderezandose lo más que pudo.— Son lágrimas de macho.

—Cómo sea, maricas. Traje algunas películas para despertarle el cerebro al enfermito—dijo dándole una bolsa llena de DVD's a Tanaka como quien coloca basura en un contenedor, para luego dirigirse  a un Ueda que le miraba expectante, sin embargo no dijo nada más.

—Traeré el reproductor y la pantalla—dijo Nakamaru antes de salir de la habitación.

—Yo te ayudo—le siguió Tanaka.

—Será mejor que vaya a ver a mi familia—dijo Ueda disponiéndose a dejar la habitación.

—Oh, no, tú te quedas—dijo Akanishi empujándolo a la cama—. Ellos ya te tuvieron mientras eras un vegetal, nos toca pasar un rato contigo.

—Pero deben estar preocupados.

—¿Y nosotros no?


Ueda no supo qué responder. De pronto el ambiente se tensó,Taguchi parecía estar congelado, se hizo el silencio y todos permanecieron inmóviles, la presencia de Akanishi siempre había sido imponente de algún modo, así que sólo él pudo sacarlos de aquel incómodo momento.


—Ponte algo de ropa, ¿quieres?

—Ah, sí—buscó la bata entre las sábanas y se la puso a prisa.

—¿Y qué películas trajiste?—preguntó Taguchi reaccionando al fin.

—De todo un poco, algunas más de terror—dijo recogiendo la bolsa de comestibles del suelo y sentándose al borde de la cama—. Lo normal, creo.

—Vale…—Taguchi parecía nervioso.—Ya tardaron mucho los chicos, creo que iré a ayudarles—dijo y salió disparado como si huyera de algo.

—¿Y? ¿Qué fue lo que te pasó?— preguntó directamente Akanishi.

—Ahm, no lo sé—respondió algo incómodo ante la mirada escudriñadora de su interlocutor.— La verdad es que no recuerdo nada.

—Está bien, ya me lo contarás todo después.



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