Recuerdo
que fue un milagro cuando el sol brilló entre los árboles,
aun
así, entonces y ahora, esos sentimientos han iluminado mi corazón.
En
la lluvia, en el cruce. En la noche, en el semáforo que cambió de color.
En
la lluvia, todo se desvanece menos tú. En la lluvia, y el tiempo pasó.
En
la luz, en cierta tarde soleada de junio…así que estoy extrañándote.
Bendición.
Arrastrado por el viento, me elevo muy alto.
Tu
silueta…no puedo tocar tu corazón.
Aliento.
Olvidé cómo respirar cuando vi tu cara.
Te
sentiste más lejana que cualquier estrella.
Mi
amor…profundo en mis ojos. Mi amor…mi amor por ti brilló.
Triste
por ti, contigo bajo un paraguas destinado para una persona, mi hombro derecho
no se mojó,
pero
aunque ambos éramos similares, como el cielo y el océano, no pudimos
convertirnos en uno.
En
mi corazón. Nuestra ciudad. En el aire, seguramente sigue siendo la misma.
En
mi corazón, como lo era en aquel entonces, en el aire, o al menos por eso que
oramos.
En
la luz, esperando que cada uno de nuestros futuros esté lleno de luz.
Bendición.
Profundamente enamorado, mi mano te alcanzó
pero
como al sol, no puedo tocar tus manos.
Aliento.
Palabras de amor que no pueden ser dichas
duelen
mucho más que decir adiós.
Adiós…por
favor, sonríe. Adiós…prométemelo.
La
próxima vez que llueva, creo,
más
allá del arcoíris comienza una nueva temporada.
Bendición.
Arrastrado por el viento, me elevo muy alto.
Tu
silueta…no puedo tocar tu corazón.
Aliento.
Olvidé cómo respirar cuando vi tu cara.
Te
sentiste más lejana que cualquier estrella.
Mi
amor…aquél tan querido para mí. Mi amor…gracias.
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